V Ciclo de Conferencias del Aula Abierta de la Universidad Popular

Estefanía Cordero-Sánchez acerca el Bronce de La Mancha, “un tesoro a conocer y conservar”

La doctora en Historia analizó la relevancia de las motillas, con Manzanares en el centro geográfico de esta cultura datada entre los años 2.200 y 1.400 a. C.

En lo que hoy es Manzanares también hubo una motilla y, muy probablemente, bajo el Torreón de Moratalaz, haya otra. Así lo afirmó Estefanía Cordero-Sánchez en la ponencia que ofreció la pasada semana dentro del V Ciclo de Conferencias del Aula Abierta de la Universidad Popular. La doctora en Historia, cuya tesis investigó el Bronce de La Mancha, explicó que esta cultura es un tesoro que debemos conocer y conservar.

La Biblioteca Municipal ‘Lope de Vega’ acogió el pasado miércoles esta conferencia del Aula Abierta de la UP organizada por la asociación ‘El Zaque’, en la que la prehistoriadora manzanareña Estefanía Cordero-Sánchez Lara analizó el Bronce de La Mancha como evolución adaptativa a un momento climático adverso.

Francisca de la Cruz, concejala de la Universidad Popular, introdujo a la ponente ante un público interesado en descubrir sus raíces prehistóricas. Cordero-Sánchez, doctora en Historia, centró su intervención en la singularidad de una sociedad que desafió a un clima extremo hace cuatro milenios, entre el 2.200 y el 1.400 a. C. Fue una cultura que solo se dio en La Mancha y en cuyo centro geográfico está lo que hoy es Manzanares. Esta relevancia reside en la densidad de asentamientos, especialmente de motillas, que rodea al municipio.

Se conocen 47 motillas, de las que solo quedan restos de 26. Son construcciones únicas a nivel mundial que sirvieron de refugio y acceso al agua durante un periodo de sequía extrema conocido como el “evento climático 4.2”. La doctora explicó que la “particularidad que tiene es que es una cultura única con un tipo de asentamientos que no se dan en ningún otro momento de la historia ni en ningún otro lugar del mundo”. El ejemplo más emblemático es la Motilla del Azuer, situada a escasos diez kilómetros, que cuenta con el pozo más antiguo de la Península Ibérica.

No obstante, la conferencia reveló datos inéditos sobre el patrimonio local. Estefanía Cordero dedicó una parte a la “motilla número 47”, localizada en el propio casco urbano de Manzanares. Los últimos vestigios de este yacimiento, sobre el cual versó su tesis doctoral, desaparecieron en el año 2005 tras su descubrimiento durante la construcción de un bloque de viviendas. Gracias a la intervención de algunas personas, se rescataron fragmentos de cerámica, fusayolas y un molino de piedra antes de su destrucción total. Los cedieron a la propia ponente que los entregó al Museo Provincial de Ciudad Real.

La ponente también señaló el futuro de la investigación en la comarca. Ante la consulta sobre el Torreón de Moratalaz, Cordero mostró su optimismo y sugirió que bajo esa estructura existe una motilla “muy probablemente”, dado que el enclave completa el patrón de distribución observado en las proximidades del río Azuer.

Finalmente, la historiadora hizo un llamamiento a la conciencia colectiva para la defensa de estos vestigios. “Hay un tesoro en nuestra tierra, un tesoro que es de todos, que es obligación de todos conocer, pero que sobre todo también es obligación de todos conservar”, concluyó Cordero-Sanchez ante los asistentes.