La Audiencia Provincial de Ciudad Real ha entregado este lunes el objeto del veredicto a los nueve integrantes del jurado popular. Arranca así la fase final de deliberación incomunicada sobre la responsabilidad penal de los dos principales encausados y de dos presuntos cómplices en las muertes de los empresarios Jesús González Borrajo en 2019 y Juan Miguel Isla en 2022. La vista oral concluyó el pasado jueves a última hora de la tarde en una larga sesión de clausura en la que, en su derecho a la última palabra, Antonio Caba acusó a A.F.M. y al hermano de Isla como autores de las muertes.
Un día después de afirmar en el juicio que fueron otras personas las que acabaron con las vidas de Borrajo y de Isla, Antonio Caba aprovechó la última oportunidad de la vista oral para poner nombre y apellidos a quienes, según su testimonio, les mataron. Con un relato exculpatorio que intentó hacer compatible con todo lo expuesto en la investigación, aprovechó su derecho a la última palabra para señalar a terceros.
En relación con el crimen de Juan Miguel Isla, perpetrado el 22 de julio de 2022, Caba atribuyó el homicidio a Francisco José, hermano de la propia víctima. El acusado relató ante el tribunal el supuesto momento en que llegó junto a Isla a la finca La Mejorada. “El que estaba allí era Francisco José y yo me fui y lo dejé allí porque le dije: 'Arregla las cosas con tu hermano, que yo no quiero saber nada. Ahora vengo y te recojo”.
Seguidamente, Caba afirmó que el hermano de la víctima le ofreció la venta de fincas y dinero para ocultar el cadáver: “A mí me prometió dinero por ayudarle a ocultar el cuerpo y lo hice. Yo fui, busqué a Gaspar y lo convencí. Le di el dinero que llevaba. A mí me prometieron la venta de otra finca y dinero cuando venía a esa finca si le ayudaba”.
Seguidamente, Caba se refirió a la desaparición y muerte de Jesús María González Borrajo en junio de 2019. En este caso, acusó a su antiguo amigo A.F.M., comprador del vehículo de la víctima. Según su versión, fue una muerte accidental fruto de un empujón cuando ambos discutían en la nave de Caba en la calle Goya de Manzanares.
“Cuando llegó y le dijo que solo quería un coche, le dijo que el precio iba a cambiar y que si no se quedara con los dos, y si no, que iba a pasar los cheques al cobro. Se organizó una discusión en la cual Antonio lo cogió del pecho, lo tiró hacia atrás y contra los bancos que hay, unos bancos de hierro. Jesús se dio en la cabeza y Antonio era mi amigo y yo lo ayudé. Cogimos el cuerpo de Jesús y lo metimos en la cámara frigorífica”, expuso Caba.
A continuación, admitió su implicación en la desaparición de los restos mortales, aunque atribuyó el descuartizamiento a Gaspar Rivera. “Fuimos a sacar el cuerpo de Jesús y no podíamos porque el cuerpo estaba congelado. Entonces fue cuando decidimos cortarlo o desmembrarlo, descuartizarlo, como quiera. Eso se hizo con una sierra eléctrica, que yo no me atreví, y Gaspar lo hizo, y le vuelvo a repetir que no hubo sangre porque el cuerpo estaba congelado”.
Después explicó que Gaspar se llevó en su coche las extremidades y la cabeza en unas bolsas que tiró a un sondeo y que él mismo se llevó el torso y lo quemó en un montón de leña junto a una casa de campo.
Resto de implicados
A diferencia de la declaración de Caba, los demás encausados mostraron una actitud más escueta al ejercer su derecho a la última palabra. Gaspar Rivera, para quien la Fiscalía solicita 19 años de prisión como cómplice, dirigió unas breves palabras de arrepentimiento a las familias de las víctimas. Por su parte, A.F.M., acusado de un delito de encubrimiento, tomó el micrófono con brevedad para rechazar de plano las incriminaciones recién vertidas por la defensa de Caba y por éste y ponerse en manos del tribunal. El cuarto procesado, J.C.S-L.F, rehusó la intervención.
Informes finales
Previamente a estas manifestaciones finales, las partes expusieron sus conclusiones definitivas. El Ministerio Fiscal sostuvo la petición de 46 años de cárcel para Antonio Caba como autor de dos delitos de asesinato en concurso medial con robo, y 19 años de prisión para Gaspar Rivera en calidad de cómplice.
El letrado defensor de Caba, Rodrigo García, dijo que la investigación de la Guardia Civil era “inconclusa”. La defensa recalcó la falta de móvil económico en las muertes. A su juicio, Caba obtenía comisiones por la intermediación en fincas como Monte Milla, por lo cual “no tenía sentido matar a su fuente de ingresos”. Asimismo, enfatizó la ausencia de prueba directa contra su defendido, para quien pidió “la libre absolución”.
Por contra, la defensa de Gaspar Rivera, ejercida por el letrado Valentín Serrano Romero de Ávila, definió a Antonio Caba como “el autor material de las muertes de Isla y Borrajo” y lo tildó de “psicópata de manual”. Serrano describió a su representado como “un pobre diablo” atemorizado ante la figura de Caba. El abogado solicitó diferenciar ambos crímenes y recalcó que el único delito achacable a Rivera radica en el encubrimiento.
Con el cierre de los alegatos y el turno de última palabra, se dio por concluida la vista oral el pasado jueves. Desde este lunes, tras la entrega formal del objeto del veredicto, el jurado permanece incomunicado hasta la emisión de su pronunciamiento definitivo sobre los hechos.