En la BPM ‘Lope de Vega’

Bernardo Fernández-Pacheco presenta en Manzanares ‘Un viaje por mi tierra’, una renovada mirada a la ruta del Quijote

El autor manzanareño invita a redescubrir la comarca a través de un relato que combina el humanismo cervantino con la realidad del paisaje manchego

La Biblioteca Pública Municipal ‘Lope de Vega’ de Manzanares acogió el pasado jueves la presentación del libro ‘Un viaje por mi tierra: La ruta del Quijote en el siglo XXI’, obra del manzanareño Bernardo Fernández-Pacheco Villegas. En un acto conducido por Tomás Fernández-Arroyo, el autor desgranó este recorrido personal por los principales escenarios de la obra cervantina que ha plasmado en forma de guía de viajes.

La apertura del acto de presentación de ‘Un viaje por mi tierra’ corrió a cargo de la concejala de Biblioteca, Paqui de la Cruz, quien dio la bienvenida a los asistentes y agradeció a Bernardo Fernández-Pacheco su contribución a la vida cultural de su localidad. ‘Un viaje por mi tierra’ es fruto de un “viejo sueño” del autor, lector empedernido de Cervantes desde hace más de 50 años. Lejos de ser un tratado académico, la obra se presenta como una guía de viajes amena y dinámica que recorre 27 localidades manchegas a lo largo de más de 400 kilómetros realizados en diez días. Fernández-Pacheco destacó que la ruta propuesta no está preestablecida en la novela original, sino que ha construido su propio itinerario basándose en datos históricos y geográficos.

Uno de los puntos centrales del libro es la creciente contienda entre diversos pueblos por ser reconocidos como el “lugar de la Mancha”. Fernández-Pacheco ofrece en sus páginas un análisis de las candidaturas de diez localidades, entre las que destacan Argamasilla de Alba (punto de partida del relato), Villanueva de los Infantes, El Toboso y Mota del Cuervo. El autor defendió que, aunque Cervantes dejó la puerta abierta para que todos los municipios compitieran por este honor, es necesario abordar el tema con criterio propio y sin dejarse llevar únicamente por la pasión localista.

La obra no solo mira al pasado literario, sino que actúa como un testimonio de la Mancha actual. Tal y como relató el presentador del acto, Tomás Fernández-Arroyo, el autor refleja la “transformación aplastante” del campo manchego, señalando cómo los cultivos tradicionales han sido sustituidos por viñas en espaldera o por la “amenaza” de las placas solares. En este sentido, el libro reivindica la importancia de recordar las raíces y la arquitectura popular.

Con todo ello, Bernardo Fernández-Pacheco aseguró que el mayor valor de acercarse a la obra de Cervantes es que “el Quijote enseña a vivir” y animó a redescubrir nuestra tierra y, sobre todo, a volver a abrir las páginas de esta eterna novela.